Yogur: Un excelente alimento antinflamatorio

In Consumo

Si bien, considero que el yogur es uno de los mejores alimentos fermentados que existen, en especial si lo elabora en casa, los científicos continúan investigando para desentrañar nuevos beneficios de este popular producto lácteo.

Las últimas noticias, de la Universidad de Wisconsin (UW)-Madison, sugieren que el yogur no solo es un excelente auxiliar para combatir la inflamación, sino que también es un “aperitivo” beneficioso que podría estimular el metabolismo posprandial.

Si bien, el cuerpo de estudios actuales es sugerente, es importante señalar que la investigación fue financiada por el Consejo Nacional Lácteo, una organización con un evidente interés en promover productos lácteos. Más allá de eso, se requieren más estudios sobre el yogur para validar sus posibles efectos antiinflamatorios y potenciadores del metabolismo.

Aun así, durante mucho tiempo, el yogur tradicional se ha mantenido como un alimento beneficioso y promotor de las bacterias intestinales saludables. No obstante, lo recomiendo ampliamente con la advertencia de evitar las versiones endulzadas y cargadas de sustancias químicas que se venden en el supermercado. Si desea un yogur de buen sabor y alta calidad, lo mejor es elaborarlo en casa.

Consumir una porción de yogur antes de la comida podría mejorar su metabolismo posprandial
Los investigadores de UW-Madison han publicado otro documento relacionado con los beneficios del yogur.

El último estudio, publicado en la edición de mayo de 2018 de Journal of Nutrition,1 se enfoca en un aspecto diferente de la investigación concluida en 2017, en la que participaron 120 mujeres premenopáusicas, de las que la mitad padecía obesidad.

La mitad consumió 12 onzas diarias de yogur bajo en grasa durante nueve semanas, mientras que la otra consumió un pudín sin lácteos a base de soya.

Este es un buen momento para recordarle que debe evitar el yogur a base de soya, ya que el 99 % es transgénico (GE), así como los lácteos bajos en grasa—por lo general, las variedades con grasa entera son la mejor opción.

Como se mencionó anteriormente, la investigación, dirigida por Brad Bolling, Ph.D., profesor asistente de ciencias de los alimentos en UW-Madison, fue financiada por el Consejo Nacional Lácteo.

Esta es una organización sin fines de lucro respaldada por el programa nacional de verificación de productos lácteos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, cuyo objetivo es promover los productos lácteos (principalmente los que provienen de operaciones concentradas de alimentación animal [CAFOs, por sus siglas en inglés]).

El estudio tuvo como objetivo profundizar en el análisis sobre los lácteos–¿son inflamatorios o, como sugieren Bolling y su equipo, podrían proporcionar algunos beneficios antiinflamatorios?

Además de la cuestión de la inflamación, el equipo buscó descubrir otros posibles beneficios para la salud relacionados con el consumo de yogur. Uno de estos fue la prueba de los efectos del yogur en el metabolismo posprandial. Con respecto a la prueba, a las participantes se les suministraron alimentos con alto valor calórico diseñados para estresar su metabolismo.

Se les proporcionó un desayuno alto en grasas y carbohidratos al principio y final de la prueba de nueve semanas, con el expreso propósito de sobrecargar sus sistemas. Bolling declaró que, “consistía en dos muffins de salchicha y dos hash browns, con un total de 900 calorías”.

La mitad del grupo consumió una porción del yogur antes de comer los otros alimentos, mientras que la otra mitad consumió el pudín de soya.

Los análisis sanguíneos realizados durante las siguientes cuatro horas, mientras ocurría la digestión, indicaron que el “aperitivo” de yogur ayudó a mejorar los biomarcadores críticos de la exposición a endotoxinas e inflamación en el grupo que consumió el yogur.

Asimismo, los investigadores se percataron de que los niveles de glucosa posprandiales habían disminuido más rápidamente en las mujeres con obesidad del grupo de yogur, lo que sugiere un mejor metabolismo de la glucosa.

Con respecto a los resultados, Ruisong Pei, investigador postdoctoral de ciencias de los alimentos en UW-Madison indicó que, “consumir 8 onzas de yogur bajo en grasa antes de los alimentos, era una estrategia viable para mejorar el metabolismo posprandial, y así ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas”.

El consumo de yogur ha demostrado reducir la inflamación en mujeres con obesidad
Un trabajo previo del equipo de UW-Madison, centrado en el mismo grupo de 120 mujeres, fue publicado en el British Journal of Nutrition.6 Como se mencionó anteriormente, la mitad de las participantes consumió 12 onzas diarias de yogur bajo en grasa durante nueve semanas, mientras que la otra mitad consumió una cantidad similar de pudín sin lácteos a base de soya.

En varios momentos, a lo largo del experimento, los investigadores tomaron muestras sanguíneas y las evaluaron en busca de biomarcadores de endotoxinas e inflamación. Los resultados, publicados a fines de 2017, demostraron marcadores inflamatorios como el TNF-alfa, una importante proteína activadora de inflamación, que disminuyó significativamente en el grupo que consumió yogur.

Acerca de los efectos del yogur en el cuerpo, Medical News Today afirma que, “se cree que el yogur disminuye la inflamación ya que mejora la integridad del revestimiento intestinal. Y al reforzar esta capa de tejido, las endotoxinas–producidas por las bacterias intestinales, no pueden atravesar el torrente sanguíneo ni promover la inflamación”.

Los autores del estudio indicaron que, “consumir yogur bajo en grasa durante nueve semanas redujo los biomarcadores de la inflamación crónica y exposición a endotoxinas en mujeres premenopáusicas, en comparación con un alimento de control sin lácteos”.

Bolling agregó que, “los resultados indican que consumir yogur de forma continua podría tener un efecto antiinflamatorio general”.

Como indicó un estudio realizado en 2015 en el que participaron algunos de los mismos investigadores, si padece obesidad, la inflamación es un tema de interés crítico, porque a menudo la obesidad se presenta junto con una inflamación crónica de bajo grado causada por tejido adiposo y problemas intestinales.

Los investigadores también señalaron que el “desequilibrio del microbioma relacionado con la obesidad y el deterioro de la función de la barrera intestinal” podrían aumentar la exposición a endotoxinas.

El siguiente paso para esta investigación se centrará en identificar los compuestos específicos presentes en el yogur que proporcionan los efectos beneficiosos. “Finalmente, nos gustaría ver estos componentes optimizados en los alimentos, en especial en situaciones médicas donde es importante impedir la inflamación a través de la alimentación”, indicó Bolling.

A pesar de lo adecuada que podría parecer esta investigación, será mejor esperar hasta que se realicen más estudios con grupos más grandes de personas, antes de que el yogur sea su nuevo alimento “de preferencia”, aunque, si lo disfruta, realmente no le producirá problemas—sino más bien beneficios—incluir yogur sin pasteurizar, con grasa entera, de animales alimentados con pastura en su alimentación habitual.

Consumir yogur también ha demostrado ser beneficioso para la salud cardiaca
Aparte de disminuir la inflamación y estimular el metabolismo posprandial, consumir yogur también se ha relacionado con la salud cardiaca.

Concretamente, un estudio realizado en 2018 y publicado en el American Journal of Hypertension vinculó un mayor consumo de yogur con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares en hombres y mujeres que padecían presión arterial alta–uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Según la Organización Mundial de la Salud, la presión arterial alta afecta a 1.13 mil millones de personas alrededor del mundo, y también podría ser una importante causa de padecimientos relacionados con el sistema cardiovascular.

En el estudio participaron más de 55 000 mujeres de Nurses’ Health Study, quienes tenían la edad de 30 a 55 años y presión arterial alta; así como a 18 000 hombres que participaron en Health Professionals Follow-Up Study y tenían edades de 40 a 75 años. El mayor consumo de yogur estuvo relacionado con:

Un riesgo 30 % menor de ataque cardíaco en mujeres
Un riesgo 19 % menor de ataque cardíaco en hombres
Un riesgo 16 % menor de que las mujeres se sometieran a una revascularización
Un riesgo 20 % menor de enfermedad coronaria mayor o derrame cerebral, durante el período de seguimiento de ambos grupos en los participantes que consumieron más de dos porciones de yogur por semana
Un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares en hombres y mujeres con hipertensión, cuando combinaban un mayor consumo de yogur con una alimentación saludable para el corazón en general
Sobre los resultados, el autor del estudio, Justin Buendia, Ph.D., del departamento de medicina preventiva y epidemiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, indicó:

“Suponemos que el consumo de yogur a largo plazo podría reducir el riesgo de problemas cardiovasculares ya que algunos pequeños estudios previos han demostrado efectos beneficiosos causados por productos lácteos fermentados.

En relación a esto, tuvimos una gran cohorte de hombres y mujeres con hipertensión, que fueron monitoreados durante un máximo de 30 años. Nuestros resultados proporcionan evidencia nueva y significativa de que el yogur podría beneficiar la salud cardiaca por sí solo o como elemento constante en una alimentación [saludable para el corazón]”.

 

Fuente: Mercola.es

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