Tonó: la nana de los hijos de las mariposas

Tonó: la nana de los hijos de las mariposas

Ella nunca se casó, como si su misión en la vida estuviera destinada a cuidar y a acabar de criar a unos niños a los que la intolerancia del régimen les arrebató a sus madres.

Ana Antonia Rosario, con noventa años, narra sin desperdicios los horribles momentos que vivió la familia Mirabal, a la que llegó siendo apenas una preadolescente, para quedarse con ellos hasta hoy.

Manolito, el hijo de Minerva y Manolo, era el bebé que Minerva le encargó que cuidara y posteriormente Manolo también le ratificó el mandato de Minerva, y así lo hizo.

“Yo los cuidaba a todos, pero tenía un encargo especial de los padres de Manolito”. Tonó lo asumió como el hijo que no tuvo, pero al que las circunstancias le obligaron a cuidar con esmero porque así se lo habían encomendado sus padres: Minerva Mirabal y Manolo Tavárez Justo, dos mártires que abonaron con sus sangres el terreno de la libertad del pueblo dominicano.

Tonó nunca entendió que decirle que no a un hombre era tan pecaminoso. Minerva se le negó a Trujillo y eso lo ofendió tanto que la persiguió junto a su familia hasta casi la extinción. El régimen indolente y cruel nunca entendió cuan irritante es el poder del abuso y cuanta solidaridad genera.

He escuchado muchas veces la expresión: “A los presidentes no se le dice que no” y me pregunto: ¿Hay que decir que sí, aunque sea malo lo que propone? Es posible que a un presidente como Trujillo ninguna mujer se le negara, por las razones que fueren, incluyendo el miedo y el terror de perder la vida.

Los jóvenes de ahora preguntan por qué mataron a las “muchachas”, y no pueden concebir la idea de que el motivo fue que Minerva rechazó a Trujillo. No entienden que eso fuera posible, pero Tonó narra en el libro escrito por Martha Rivera-Garrido, todo el terror que vivió la familia Mirabal; el día que fueron a la fiesta invitados por Trujillo y como lograron escapar de un atentado en la Cumbre de la carretera Duarte, cuando se disponían a regresar a San José de Conuco.

“Tonó encárgate de mis hijos, tu eres la mamá de Manolo”. Así lo escribe Manolo Tavárez Mirabal, en el prólogo del libro de 187 páginas, que leí con avidez en Navidad.

Manolo define a Tonó como la protagonista de todas las historias de los años duros, y así es: ella describe con abundantes detalles todos los momentos de terror que generó la persecución. Cuando los carros del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) hacían ruidos en el frente de la vivienda para intimidar, cuando debían apagar todas las luces para dar la sensación de que no había nadie en la casa y la muerte de don Enrique, tras haber sido apresado solo porque su hija le dijo que no a Trujillo.

Los testimonios de Tonó son impresionantes y coincidentes con los escritos sobre las heroínas. El libro refleja muchos valores de Manolo y Minerva, quienes el acoso los llevó a formar un movimiento contra el régimen, pero sobre todo la gratitud de los sobrevivientes, los hijos de Patria, Minerva, María Teresa y Dedé, hacia el aporte de Tonó para ayudar en la crianza que tuvieron.

Ellos celebraron los 90 años a esa mujer solidaria, que sigue cuidando el jardín, que tiene unas manos amigables para las flores y las plantas.

En su narración, Tonó describe a Jaime David Fernández Mirabal y a Manolo Tavárez Mirabal como dos niños muy traviesos. A los dos los conocí de joven cuando entraron a estudiar al INTEC, muy inteligentes y talentosos, han despertado mi admiración por los niños traviesos.

 

Por Altagracia Paulino

Fuente: El periódico Hoy

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