REQUIEN PARA EL NEOLIBERALISMO

REQUIEN PARA EL NEOLIBERALISMO

REQUIEN PARA EL NEOLIBERALISMO

Salvo en las novelas que reflejan el realismo mágico, en las demás tramas del género se nos presenta el mundo del bien y del mal con el agravante de que, en las novelas románticas, principalmente en las “telenovelas”, el malo o la mala y sus secuaces pasan la mayor parte del tiempo haciendo maldades, y solo al final debemos suponer que, para siempre, el bueno o la buena triunfa.

El sistema democrático es la novela de la vida real, al menos para quienes lo hemos conocido por vivir en él, cuyas bondades nos permiten por suerte, discernir, pensar y expresar el pensamiento como una especie de profilaxis que el mismo sistema genera para mejorar, aunque no siempre funciona.

En Estados Unidos, a inicios del siglo pasado sus gobernantes valoraron la función de la prensa como soporte del sistema, ya que sus críticas a los males que generaba permitían corregirlos, y durante todo el siglo XX la prensa norteamericana jugó un papel preponderante como fuerte en el mantenimiento de la democracia.

El sistema democrático se ha reinventado siempre para no perecer y entre sus innovaciones surgió el modelo económico neoliberal, que promueve la iniciativa privada y la reducción del papel del Estado a quien se le asignó la función de regulador, siempre con ventajas para el sector privado.

Para muchos en sus inicios fue el modelo ideal, ya que se ampliaba el mercado convirtiendo al mundo en una aldea global, donde la oferta y la demanda cumpliría su rol y más, se hacía llegar “mercancías “de todas partes a los consumidores globales.

En sus inicios se vendió la idea de que los precios, al menos de los alimentos bajarían, contribuyendo a mitigar el hambre en el mundo, lo cual no ha sido cierto. Lo que si se ha producido es el dumping más descarado, primero precios supuestamente de “mercado “para luego estabilizarlo por encima de los que tenían.

El intercambio es sumamente desigual porque los países no pueden competir en condiciones de igualdad con quienes tienen el peso mayor en la relación comercial.

Los gobiernos que administran el Estado, limitados a ser reguladores, se han valido de los entes que el mismo modelo les ha impuesto, y los mismos delegan en funcionarios que entienden que deben proteger más el mercado que a los ciudadanos generando inconformidades como las que han fluido en Chile, justo donde comenzó el modelo.

Su aplicación desde hace 40 años ha dejado como consecuencias para la mayoría de los seres humanos una profunda grieta que ha ahondado la desigualdad a niveles jamás sospechados en un sistema que promueve la justicia social como se supone que es la democracia.

La privatización de todos los servicios como la salud, la educación, la energía y el AGUA, sí, así en mayúsculas porque este es un bien para preservar la vida y no debe enajenarse nunca, forjaron una olla de presión que ha estallado desde hace más de un mes sin que se encuentre una salida. Los niveles de desigualdad estaban encubiertos porque también formaban parte del paquete del modelo, mentirle a la población.

Los chilenos han sorprendido al mundo y han mostrado que la mentira tiene las piernas cortas y que hace insostenible cualquier sistema. Nada puede erigirse sobre un imperio de mentiras, cae muy mal cuando la gente descubre que ha sido engañada.

Analistas no ven salida en lo inmediato a la situación de Chile, algunos creen se debe desmontar el sistema privatizado de servicios tan importantes como la salud, la educación y que el AGUA vuelva a ser para los chilenos, no para un dueño.

 

Por Altagracia Paulino