Regulación y análisis de riesgos en los centros de trabajo

Regulación y análisis de riesgos en los centros de trabajo

Hace cerca de cien años surgió la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con el propósito de procurar la justicia social como garante al sostenimiento de la paz alcanzado con el Tratado de Versalles, que puso fin a la primera guerra mundial.

La explotación a la que eran sometidos los trabajadores se vio como amenaza para el resurgimiento de otra guerra, por lo que la OIT elaboró reglamentos que modificaron la vida laboral. La fijación del horario laboral, la seguridad de los trabajadores, el derecho a pensión por discapacidad, por vejez y por enfermedad, entre otras conquistas, fueron las primeras medidas del organismo internacional.

A partir de estas reglas y normas convenidas por la OIT se han elaborado leyes generales y particulares en todos los países, apegadas todas a la cultura jurídica.

De manera interna los gremios laborales han arribado a acuerdos colectivos con las empresas, asumiendo el compromiso de garantizar la estabilidad de los empleos y la sostenibilidad de las empresas.

Después de casi cien años, los tiempos han generado adaptaciones y cambios que han implicado otras medidas, como la autorregulación. Algunas no solo cumplen con las leyes laborales, sino que añaden mejoras llamadas a competir en el mercado con una producción ética, tomando en cuenta que el principal activo son sus empleados y colaboradores.

Desde el surgimiento de la OIT, la seguridad de los trabajadores es un asunto de principio y hoy forma parte de lo que se conoce como Responsabilidad Social Corporativa y empresarial (RSE).

Un principio fundamental dice que “las empresas deben ser responsables de la seguridad y la salud de sus empleados”, este mandato está expresado en la declaración de la OIT y también en las normas de RSE.

Las empresas son compromisarias de la prevención de riesgos, accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales. Con ese compromiso se hacen competitivas y sostenibles, “porque el activo más importante de cualquier empresa en la economía real son sus personas”.

Todo esto parece retórica en nuestro medio, pero la empresa moderna, la empresa responsable tiene como norma la prevención de los riesgos y la evaluación de estos, con técnicas y dinámicas desarrolladas a través de la preparación de los departamentos de los recursos humanos, cuyo personal es profesional preparado para esos fines.

Para alcanzar estos objetivos las empresas deben aplicar las reglas de prevención y previsión de riesgos que son principios generales y, a la vez, medidas de control como la prevención, la protección y la mitigación.

En el análisis de riesgos, tanto las empresas grandes como las pequeñas deben establecer un plan de emergencia que implique la planificación de la evacuación del personal, un sistema de alarma y ejercicio de simulacro.

En Costa Rica hay una empresa con más de cien años dedicada a la fabricación de conductores eléctricos. Es una empresa casi familiar porque en ella trabajan los hijos, los nietos, los bisnietos y diferentes generaciones de sus empleados. Ha ganado todos los galardones de la ISO internacional por las medidas de seguridad interna para sus empleados, que son a su vez brigadistas. Los más jóvenes están preparados para ayudar a una evacuación rápida por todas las salidas señaladas en caso de incendios; visten camisetas rojas o verdes o amarillas. Cada color indica su ocupación, en caso de que estéen peligro la seguridad de las personas que laboran en ella. Costa Rica está bien cerca de nosotros, pero bien lejos en materia del cumplimiento de las leyes y las normas de la RSE.

 

Por Altagracia Paulino

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