Protegerse del sol y vigilar los cambios de la piel, claves para prevenir el melanoma

Protegerse del sol y vigilar los cambios de la piel, claves para prevenir el melanoma

Protegerse del sol y vigilar los cambios de la piel, claves para prevenir el melanoma

Síntomas del cáncer de piel

Lo idóneo es visitar al dermatólogo una vez al año, ya que este profesional revisará nuestra piel de manera adecuada y podrá detectar anomalías. No obstante, la autoexploración es muy importante. En este sentido, los lunares y las marcas de la piel nos darán pistas. Para revisar los lunares y reconocer posibles melanomas, conviene tener presente la regla ABCDE:

  • A. Asimetría. La forma del lunar no es homogénea, es irregular.
  • B. Borde. Su borde es irregular, mal definido u ondulado.
  • C. Color. El lunar no tiene el mismo color, sino que varía de una zona a otra.
  • D. Diámetro. Si este es mayor a 6 milímetros.
  • E. Evolución. Si detectamos que algún lunar tiene una rápida progresión en su color, tamaño o bordes.

Sin embargo, la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) apunta que algunos melanomas no presentan estas características y que, precisamente por ello, es fundamental que informemos al médico sobre cualquier cambio en la piel o nuevo lunar, o crecimientos distintos al resto de los lunares.

Qué tipos de cáncer de piel hay

Además del melanoma, la Sociedad Americana del Cáncer explica que hay diferentes tipos de cáncer de piel, y que algunos son más frecuentes que otros. Los dos más habituales, según esta institución, son el cáncer de células basales (que comienza en la capa más profunda de la piel) y el cáncer de células escamosas (que empieza en la capa más externa de la piel). En estos casos, las señales son distintas. Por ello, además de los lunares, debemos prestar atención a estos otros cambios en nuestra piel:

  • Crecimientos parecidos a verrugas.
  • Manchas rojizas elevadas que causan picor o comezón.
  • Manchas rojas, ásperas o escamosas, que pueden sangrar o formar una costra.
  • Áreas planas, firmes, pálidas o amarillas, similares a una cicatriz.
  • Protuberancias enrojecidas o rosadas, brillosas, que pueden tener áreas de color azul, marrón o negro.
  • Úlceras abiertas que no se curan, o que se curan y vuelven a aparecer.
  • Crecimientos o protuberancias de color rosa con bordes elevados y un área hundida en el centro.

Cuál es el cáncer de piel más agresivo

El melanoma es el tipo de cáncer que más preocupa a los especialistas. Cada año, en España, se diagnostican más de 5.000 casos de melanoma que, a su vez, provoca unas 900 muertes anuales. “Si hablamos de los otros tipos de cáncer de piel, menos graves pero que pueden dejar secuelas en lugares visibles como la cara, se estima que, en el mundo, hay en torno a un millón de casos cada año y unas 65.000 muertes por este tipo de tumores que son totalmente evitables. En nuestro país se detectan cada año unos 71.000 casos de cáncer de piel no melanoma”, explica el doctor Agustín Buendía Eisman, responsable de campañas de la Fundación Piel Sana de la AEDV y de Euromelanoma en España.

Las perspectivas, a futuro, no son halagüeñas. Dentro de apenas cinco años, el número de muertes por melanoma aumentará un 20 %, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y si no modificamos nuestros hábitos de prevención y detección temprana, esa cifra se elevará a un 74 % para 2040; es decir, unas 100.000 muertes serán por esta causa.

Por qué es importante cuidarse del sol desde niños

 

La correcta protección solar (tanto con cremas como con ropa diseñada para ello) y evitar exponerse a los rayos UV en las horas centrales del día son acciones fundamentales para prevenir el cáncer del piel en todas las etapas de la vida. No obstante, hay que prestar especial atención y cuidado a los niños y jóvenes. “Evitar quemaduras a causa del sol durante los primeros 15 años de vida reduce el riesgo de padecer cáncer de piel en aproximadamente un 70 %, la piel tiene memoria por lo que las personas que han acumulado quemaduras solares desde la infancia son más propensas a que vuelva a producirse”, apunta la farmacéutica Reme Navarro, de Mifarma.

“La relación entre exposición al sol y cáncer de piel fue descubierta en 1956 —añaden desde la AEDV—. Sin embargo, todavía hay muchas personas que pasan mucho tiempo al sol. Los jóvenes de 15 a 19 años son los que mayores riesgos presentan y los que utilizan menos protección frente al sol”. El caso es que, por determinación genética y fototipo, nuestro cuerpo está preparado para soportar rayos ultravioleta durante un número finito de horas. Es lo que se llama capital solar y, como explicamos en este artículo, el 95 % de la población ya lo ha agotado al cumplir los 18 años.

La prevención más eficaz del melanoma

Evitar las exposiciones de riesgo y estar atentos a nuestra piel son las mejores estrategias para evitar la enfermedad. En 2020, la Fundación Piel Sana de la AEDV ha lanzado la campaña ‘Cuentos lunares‘, un concurso de microcuentos y poemas para promover la salud de la piel. La campaña se acompaña de un mensaje de alcance europeo: “Para protegerte del cáncer de piel, mira arriba: si ves el sol, pasa a la acción y protege tu piel. Si ves la luna llena, es el momento de la autoexploración mensual de tu piel y lunares”.

“La protección frente al sol y la autoexploración mensual de la piel son las dos herramientas más potentes frente a un cáncer que mata, pero que se puede prevenir y tratar eficazmente en la mayoría de los casos si se detecta a tiempo —insiste el doctor Eduardo Nagore Enguídanos, coordinador de la campaña—. Hay que pensar que, con tan solo dedicar unos minutos al mes a explorar nuestra piel, podemos ganar años de vida, ya que el pronóstico del melanoma cambia radicalmente si se detecta a tiempo”.

Fuente: Consumers Eroski