¿Por qué no se firma un tratado de libre comercio con Haití?

¿Por qué no se firma un tratado de libre comercio con Haití?

Las exportaciones legales desde la República Dominicana hacia Haití pasan de los mil millones de dólares al año y las importaciones desde el vecino país entre los 39 y 40 millones de dólares, según las estadísticas de Aduanas, y se presume una suma igual o mayor del comercio informal y el contrabando por la porosa frontera que separa a las dos naciones.

De acuerdo con los datos obtenidos por distintas fuentes que se han dedicado al estudio del comercio entre los dos países, Haití recibe más de la mitad de nuestras exportaciones, un 56%, convirtiéndose en el segundo socio comercial.

Es el único país con el que tenemos relaciones comerciales que ofrece una balanza comercial positiva, lo que es más que suficiente para pensar en una regulación del comercio que hasta ahora se realiza a través de las facilidades para exportar que otorga el país, y con los 14 mercados binacionales que operan en igual número de puntos desde este lado de la frontera.

En el mercado binacional de Dajabón, el más importante de los existentes, se estima que entran 10 mil haitianos y que por ese punto el comercio informal, que es ascendente, genera 159.35 millones de dólares.

Los expertos valoran mucho ese mercado y lo ven con un enorme potencial si se normaliza y se trazan reglas que impidan que la falta de ellas produzca los altibajos que suelen ocurrir cuando desde el otro lado le ponen trabas a los productos locales, como ha ocurrido muchas veces con los pollos y los huevos.

La informalidad estimula el cobro ilegal de tributos, la evasión de impuestos a las aduanales, y los males relacionados con el tráfico de armas, drogas y otros tipos de contrabando que no son únicos de nuestra frontera. En la mayoría de las mismas ocurre igual con la ilegalidad.

Nosotros tenemos tratados de libre comercio con Estados Unidos, somos socios porque exportamos el 48 por ciento del valor de nuestras exportaciones, pero importamos con un déficit comercial calculado este mismo año en más de dos mil millones de dólares.

Cada mes proveemos a Haití de 25 millones de huevos entre otros numerosos rubros agrícolas y productos manufacturados, y exportamos también otros que solo lo podemos colocar en su mercado, como son animales vivos, algodón, tejido de punto, filamentos sintéticos, grasas y aceites vegetales y producto de carne y pescado.

Hacer sostenible el comercio con Haití implica una regulación que posibilite la permanencia de un comercio justo para que ambas partes sean gananciosas.

Hay quienes alegan que el comercio es muy desigual ¿Acaso no lo es con Estados Unidos, desde donde importamos más que lo que exportamos? No es excusa válida este argumento.

El acuerdo debiera ser como dice el economista Miguel Ceara, multidimensional, que se creen espacios de acuerdos entre los empresarios dominicanos y haitianos de manera que los beneficios del comercio no solo sean para este lado, sino que sirvan de algún modo para contribuir con el desarrollo humano de los vecinos del lado Oeste de la isla.

Con un acuerdo de esta envergadura se ampliarían las posibilidades de un gran mercado, en un área no necesariamente fronteriza, sino más allá, y mejorarían las condiciones de vida de nuestros vecinos.

Venderíamos mucho más de lo que exportamos ahora si se elabora una agenda para discutir los intereses comunes. Si no se hace es probable que Haití asuma medidas proteccionistas que podrían afectar severamente el comercio del que somos socios de manera muy irregular.

 

Por Altagracia Paulino

Fuente: Periódico Hoy

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