Pocas leyes se cumplen

Pocas leyes se cumplen

Aquí nadie cumple la Ley, la Ley se aplica para los más chiquitos, el que tiene dinero no cae preso, si todos cumpliéramos con las leyes del país fuéramos como en Suecia; el Congreso es una fábrica de leyes para que nadie las cumpla, hay leyes que no se pueden cumplir, y hemos escuchado varias veces que la Constitución es un simple pedazo de papel.

Son expresiones de los dominicanos de todos los sectores y viene del hecho de que las señales que recibimos de las entidades que deben cumplir y hacer cumplir las leyes son nulas o ninguna. Son muy pocas las leyes duras que se cumplen- y, a medias- dependiendo de donde proviene el que la viola, si es un pobre, seguro que va a la cárcel, pero si tiene dinero no pasa de la preventiva.

La Constitución propone la construcción del Estado Social y Democrático de Derecho es una tarea pendiente, y debemos ponernos a trabajar para que sea una realidad también. Una vez propusimos -y mantenemos aún por esta misma vía- que el pacto principal que se debe firmar en el país es el pacto por la Constitución, si de verdad estamos interesados en la construcción del Estado Social y Democrático de Derecho.

La Constitución se conoce como la Ley de leyes y lo primero que debemos respetar son las letras que expresan el pensamiento de todos los que interpretaron el sentir de los dominicanos que fueron consultados para ostentar una constitución moderna, en cuyo contenido esta expresada la disposición de una amplia consulta popular, realizada justamente en un periodo que no era electoral.

El concepto y la idea del Estado Social Democrático y de Derecho, previsto en el Capítulo II del texto fundamental y que en al Artículo 7 define a la República Dominicana “organizada en un Estado Social Democrático y de Derecho, se fundamenta en el respeto a la dignidad humana, los derechos fundamentales, el trabajo, la soberanía popular y la separación e independencia de los Poderes”.

Tanto la Constitución como las leyes son las normas escritas para facilitar la convivencia entre todos; el respeto por esas normas es lo que distingue a los pueblos y a las personas, porque forma parte de su cultura jurídica.

A nosotros nos falta educación en torno a las reglas para hacer viable una buena convivencia. Salir a las calles en un vehículo es casi exponernos a la muerte. Ya no es solo violar la luz roja en los semáforos, es que quien anda con un guía se siente el dueño de las calles; viene de norte a sur y se olvidó de algo, gira hacia el norte sin llegar la intersección de la próxima calle, sencillamente dobla, y si el afectado, que debe frenar para no chocar, realiza un solo ademan por la insolencia, recibe un insulto del infractor.

La Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, con 360 artículos, es la más violada, igual que su antecesora la 241-67. Las mayores quejas de los ciudadanos son por su incumplimiento y como consecuencias tenemos cifras macabras: en 13 años 24,537 muertos, sin contar los heridos y mutilados que sobreviven, cifras similares a si viviéramos en estado de guerra.

Podríamos hacer alusión a un interminable número de leyes, tantas como para llenar el espacio permitido para esta entrega, pero nos detuvimos en la de Tránsito, porque no hay un solo día en que no se reporte un accidente, muchos de ellos con consecuencias funestas.