Michelle Obama, primera dama que marcó la diferencia

Michelle Obama, primera dama que marcó la diferencia

No todos los norteamericanos, sean blancos o negros, tienen la oportunidad de llegar a una universidad de las llamadas (Ivy League); estas están destinadas a los cerebros ultrabrillantes y en alguna época solo para los blancos, pero las luchas por los derechos civiles en el gran país permitieron que una mujer como Michelle Robinson rompiera todas las barreras hasta llegar a ser la Primera Dama de color de Estados Unidos.

Becoming: mi historia, recoge las memorias de esa mujer excepcional, en la que cuenta su vida y su paso por la Casa Blanca como Primera Dama y negra por demás.

Cuenta que hizo un recorrido por la historia de las primeras damas, se encontró con que Jacqueline Kennedy cambió totalmente la decoración de la Casa Blanca, que es el lugar donde deben residir los presidentes de esa nación. Encontró que había un presupuesto de 100 mil dólares para la redecoración del nuevo hogar, pero el presidente Obama le dijo que no, que utilizara el dinero que se había ganado con la venta de del libro “los Sueños de mi padre”, que al ser candidato una editora lo relanzó y se hizo un betseller.

Al recordar la decisión de su marido rememoró una frase hecha entre los negros que usaba mucho uno de sus abuelos: “Para llegar a la mitad de donde llegan los blancos debes esforzarte el doble”, y concluyó que para sellar la diferencia en la Casa Blanca ellos debían crear una marca.

Inspira el hecho de que las hijas de George Busch le mostraran los más recónditos lugares donde podían jugar Malia y Sasha, las hijas de Michelle y Barack, y la amabilidad de la señora Laura Bush al entregar la casa a Michelle.

Michelle Obama viene de una familia de clase trabajadora, de un barrio de Chicago, con una gran formación intelectual. Desde pequeña tocaba el piano porque su tía-abuela daba clases de piano en el primer nivel de la casa donde nació y vivió incluso con su marido Obama, en los primeros años de matrimonio.

La madre de Michelle, quien la ayudaba mucho con las niñas, se resistía a irse a vivir a la nueva morada de su hija, pero Michelle logró que su hermano la convenciera y ella aceptó con algunas condiciones, como fue la de no permitir andar con agentes del Servicio Secreto.

La señora Robinson hacia su vida normal, salía con sus amigas, y cuenta Michelle que a veces la veían en algún lugar público y la gente le decía “usted se parece a la madre de la Primera Dama y ella respondía eso me han dicho”.

La vida sencilla, el estilo honesto y la mujer fuerte que fue siempre lo mantuvo contra viento y marea, tanto se ponía un vestido da famosos como uno de una marca común en Estados Unidos comprado en Target, una emblemática cadena a la que una vez se escapó camuflada para poder comprar, incluso detergentes.

Egresada de dos universidades Ivy League, Princeton y Harvard, llegó a ser una gran ejecutiva de una firma de abogados, donde conoció a Barack; cuenta su historia, la de su familia y su paso por la Casa Blanca.

Es inspiradora y aunque muchos quisieran que fuera candidata, dejó claro en su libro que no le gusta la política. Es firme de carácter, se forjó como el acero y supo llevar con mucha dignidad la vida en la Casa Blanca.

No le perdona a Trump el haber puesto en riesgo la vida de su familia al alegar que Barack Obama no era de Estados Unidos.

 

Por Altagracia Paulino

Fuente: Periódico Hoy