Los que inventaron la pizarra electrónica, aprendieron en la pizarra verde

Por: Altagracia Paulino

 

Es cierto que la inteligencia artificial ha ganado mucho terreno, a tal punto que las máquinas trabajan por nosotros. Y, jugadas de ajedrez- el llamado juego ciencia- han sido incorporadas a las máquinas al grado de que ganan por mucho a campeones mundiales. Sin embargo, toda la inteligencia artificial ha sido creada a partir de la natural: la del cerebro humano.

Lo que ocurre en la actualidad con la inteligencia artificial es para alegrarnos y también para preocuparnos. Alegrarnos porque, ciertamente, con todo lo ocurrido en los últimos 25 años en el campo de la tecnología y la ciencia es una muestra de que la inteligencia humana es definitivamente insuperable; preocupante porque también esa inteligencia podría volcarse y volver el mundo al revés, justo por la misma naturaleza humana.

La conducta de nuestros niños y jóvenes está en la actualidad moldeada por la cultura de los juegos virtuales. Un control remoto no es lo mismo que un guía que se controla usando los cinco sentidos-hasta tanto estén al alcance de todos, los vehículos que no requieren de un conductor-, por lo que a veces un guía se puede convertir en un arma mortal.

Todo viene al caso porque el pasado lunes circuló una información atribuida al Ministro de Educación, según la cual se cambiarían las pizarras verdes por electrónicas. Esperamos que en todas las escuelas haya energía las 24 horas para que así sea.

En Francia, desde el 2015 comenzaron a hacer todo lo contrario a lo que se ha anunciado aquí. Los resultados del sistema educativo francés de los últimos 20 años han sido calificados de caóticos, por lo que la Ministra de Educación de ese país del primer mundo, ha decidido volver a los dictados, porque los jóvenes mostraron deficiencias en la escritura; volver a sumar, restar, multiplicar y usar el pensamiento lógico, como una forma de que los jóvenes ejerciten las neuronas y dejen de pensar a través del cerebro ajeno.

Todo el sistema de comunicación, toda la ingeniería y sistemas de innovaciones que han creado las posibilidades que nos ofrece la vida moderna en la era del conocimiento, fueron aprendidas desde sus inicios en las pizarras verdes o grises. El sistema de logaritmo y algoritmo en el que se fundamentan todos los sistemas tecnológicos, lo enseñaron los profesores de matemática en todas las escuelas del mundo.

Es necesario que en el sistema educativo se aplique la máxima de aprender a aprender. Es necesaria la enseñanza básica de la matemática, la lectura comprensiva y la escritura. Enseñar a pensar a los niños y jóvenes, abrirle las puertas al entendimiento y motivarlos a que sean creativos. Eso solo se logra con la investigación y prácticas; volver a calcular en la pizarra, depender menos de las calculadoras como una forma de ejercitar su propio cerebro y no el de otro que pensó previamente por nosotros porque aunque nos facilitan la vida, acortan la de las neuronas.

Todos tenemos capacidad creadora, solo necesitamos la oportunidad y la motivación suficiente para igualarnos al más inteligente. La inteligencia la tenemos todos, el cerebro humano está compuesto por la misma cantidad de neuronas, las cuales debemos ejercitar para que no mueran y así poder darle el mejor uso posible al servicio de las mejores causas de la humanidad. La inteligencia no es de una clase social aparte, es de todos por igual, aunque no sean iguales las oportunidades para ejercitarla.

 

 

 

 

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