La mujer es la que maneja el presupuesto de la familia, la que se enfrenta cada día con la realidad del mercado: productos defectuosos, de mala calidad, altos precios, desequilibrio en la información entre otras imperfecciones del mercado de ofertas; por esa razón su vínculo con el mercado la hace vulnerable.

En ese sentido trabajaremos la educación para que asuma la defensa de sus intereses, y un sistema de información que contribuya a la toma de decisiones acertadas y a elegir entre las ofertas del mercado entendidas en todas sus vertientes, desde la calidad, la inocuidad, el manejo de los mismos desde la siembra hasta la mesa y potenciando el ahorro.

Vamos a trabajar la educación del consumidor desde la perspectiva del derecho, del género y la seguridad alimentaria entendida como un derecho en el que entran todos los factores que implican una vida saludable, con miras hacia una sociedad más sana en tanto y cuanto tenga la información debida sobre la alimentación adecuada.

Debemos educar a las jefas de hogar a manejar correctamente su presupuesto iniciando desde la capacitación hasta llegar a discriminar lo que implica la inversión en la alimentación de las familias eligiendo aquellos insumos que beneficien su salud, a través la elección de alimentos sanos y seguros.

También deberá aprender a diferencia lo falso de lo verdadero, las ventajas y desventajas de las marcas y a realizar un consumo inteligente, responsable y sostenible.