ENDEUDAMIENTO FAMILIAR Y PERSONAL DURANTE LA PANDEMIA. ¿QUE HACER?

ENDEUDAMIENTO FAMILIAR Y PERSONAL DURANTE LA PANDEMIA. ¿QUE HACER?

ENDEUDAMIENTO FAMILIAR Y PERSONAL DURANTE LA PANDEMIA. ¿QUE HACER?

ALTAGRACIA PAULINO

Seria egoísta si conociendo los esfuerzos que realizan organizaciones de consumidores en la región y en el resto del universo frente a un gran conglomerado de seres humanos, que se encuentran atrapados en deudas y en medio de la pandemia, no entendiera que debo compartir las posibilidades de contribuir a una solución digna para los deudores.

Las deudas, todas contraídas con la mejor buena fe, pero que por circunstancias fuera de su control han quedado en situación de insolvencia, tanto familiar como en lo personal, pueden resolverse dentro de un marco de equilibrio y buena voluntad.

Es que en medio de la crisis inesperada generada por el COVID-19, numerosas familias han perdido sus empleos, en muchos casos, la pérdida haincluido al principal proveedor. En la sociedad de consumo, la clase media y baja se sostiene mayormente con el sistema crediticio que le permite acceder a bienes y servicios con el que comprometen parte de sus ingresos, y si este se pierde deja un vacío y el camino hacia la pobreza e indigencia queda como salida en franca violación a la dignidad de la familia y de las personas.

Es de rigor, la lucha por sobrevivir y no bajar de la escala que se ha alcanzado mediante el trabajo honrado, la profesión que se alcanzó con muchísimos esfuerzos o el pequeño negocio que quebró simplemente porque cobraron el servicio de energía eléctrica en base a lo promediado y no a lo consumido, o porque el negocio de vender comida cayó por la baja demanda, porque la empresa de donde provenía el salario redujo su personal y muchos han perdido sus ingresos;demanda pensar en esa parte de la población que ha caído en la insolvencia.

Se estima que en nuestro país el desempleo actual ronda el 30 por ciento de la población, cifra que era de poco mas del 10 por ciento a finales del año pasado, que esta en crecimiento y que si no se busca una solución es probable que para el próximo año se eleve por encima del monto actual.

Alguien dijo que las crisis son también oportunidades, no solo para los afectados sino también para los que tienen el poder de tomar decisiones para proteger a los más vulnerables del conglomerado que, a juzgar por los índices de desigualdad social, son la mayoría de los habitantes de este planeta y del país también.

¿Dónde está la oportunidad? En nuevas reglas, las cuales podrían ser un nuevo marco jurídico que proteja a las familias y a las personas que se hayan endeudado de buena fe, para que tenganla oportunidad de sentarse en una mesa de negociación en una situación de equilibrio mediante un marco administrativo y legal, que le provean los poderes públicos para renegociar sus deudas.

De esta manera el deudor tendría la oportunidad de mantener su crédito, sus posibilidades de continuar su desempeño económico mientras reparan sus deudas. Eso se lograría mediante una Ley de insolvencia familiar y personal, la cual consideramos necesaria y urgente ante la nueva realidad que nos plantea la pandemia.

Esta no es una idea insólita, ya existe en España a raíz de la crisis financiera del 2008, existe en Chile, en Colombia y los Congresos de Argentina y Panamá la están discutiendo a raíz de propuestas de organizaciones de consumidoresque tomaron como base, también, una formulación realizada por Consumers International en busca de contribuir con soluciones al sobreendeudamiento de las familias por razones de fuerza mayor.