El Poder Curativo de la Naturaleza

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Por el Dr. Mercola

La mayoría de las personas en los Estados Unidos piensan que la vida es más fácil que hace 50 años. La automatización, transporte, comunicación e información ahora son mucho más sofisticados de lo que eran antes.

Prácticamente todo aquello que se considera imprescindible para la supervivencia está disponible al instante con tan solo tocar un botón o con el simple sonido de su voz. Sin embargo, muchas personas piensan que, en comparación con el pasado, la vida en la actualidad no es mejor; todo es simplemente más rápido.

Los científicos conductistas de todo tipo expresan cada vez más que bajo su perspectiva, conforme ha aumentado el ritmo de la eficiencia, también hemos ido perdiendo otros factores.

Muchas personas afirman experimentar una vaga sensación de malestar e incluso ansiedad con algo que dista mucho de sus comodidades. Florence Williams, autora del libro “The Nature Fix” (“La Naturaleza Cura”), sostiene que parte de la angustia proviene de una desconexión con la naturaleza. Las personas suelen elegir lo que les es familiar y la naturaleza se ha convertido en un elemento ajeno.

En comparación con la actualidad, hace un siglo, e incluso hace 50 años, las personas tenían mayores posibilidades de explorar la naturaleza, o al menos de estar al aire libre con más frecuencia y por períodos más largos. En aquel tiempo, las personas compraban en las tiendas y no en línea.

Muchas personas menores de 30 años, experimentarán cierta renuencia a distanciarse de lo “habitual” que conocemos como tecnología (o al menos servicio de telefonía celular). En otro tiempo, las actividades extra curriculares involucraban la recreación al aire libre con otras personas, en contraposición, hoy en día se juegan combates en el confinamiento del internet.

Williams observa que uno de los indicios de la “amnesia generacional masiva propia de la urbanización y el avance digital” es que, en comparación con la generación de sus padres, el tiempo que los niños pasan al aire libre se ha reducido a la mitad. En la actualidad, a pesar de estar fuera de la escuela, los niños pasan aproximadamente 7 horas agachados y mirando una pantalla.

De Dónde Venimos y Hacia Dónde Vamos
Como resultado de lo que denominó “dislocación epidémica del aire libre”, Williams mencionó problemas como la deficiencia de vitamina D, obesidad, depresión, soledad y ansiedad. Sin embargo, existen otras consecuencias imprevistas y cada vez más comunes, de acuerdo con la sección Earth Journal del diario en línea MinnPost:

“Estos incluyen los trastornos mencionados con anterioridad además de una amplia variedad de otros trastornos – principalmente mentales, aunque existen algunos fisiológicos – cuyas causas subyacentes radican en la tensión particular de un estilo de vida moderno con demasiada presión y en constante aceleración, el cual toma lugar principalmente en lugares cerrados y puede ser particularmente problemático para el más joven de nosotros.”1

Es inconcebible que muy pocas autoridades de salud hayan podido pronosticar cómo la fascinación por la tecnología en sus múltiples formas afectaría a la sociedad en su totalidad. La tecnología no conlleva algo inherentemente malo; el problema fundamental radica en que muy pocas personas se dan cuenta de lo que están reemplazando.

Sin embargo, es difícil saber lo que se pierde cuando en realidad nunca se ha tenido. Nuestro impulso colectivo miope para tener éxito y en ocasiones, sobrevivir, puede desdibujar nuestro enfoque.

Como CS Lewis señaló, somos “como un niño analfabeto que quiere seguir haciendo pasteles de lodo en un barrio pobre porque no puede imaginarse lo que puede obtener de unas vacaciones en el mar.”2

Por si fuera poco, conforme pasan las generaciones, nos vamos alejando cada vez más de aquello que conocían nuestros padres, abuelos y antepasados – la naturaleza, la esencia del mundo viviente y las maravillas que posee – lo cual puede ser mucho más trascendental para nuestra vida física y espiritual, al igual que para la supervivencia emocional.

La Vida Moderna: Los Estragos Físicos, Emocionales y Espirituales
Williams señaló un vínculo entre lo que se ha convertido en un impulso prácticamente nulo para conectarse con la naturaleza y la aparición de las afecciones crónicas antes mencionadas (desafortunadamente, la lista no acaba aquí). La experta afirma que mientras la mayoría de nosotros nos dedicamos a hacer los metafóricos pasteles de lodo:

“No experimentamos los entornos naturales lo suficiente como para darnos cuenta de que nos pueden hacer sentir restaurados, e ignoramos que los estudios también demuestran que nos hacen más saludables, creativos, empáticos y aptos para relacionarnos con el mundo y entre nosotros. Resulta que la naturaleza, es buena para la civilización.”3

En otras palabras, la facilidad y comodidad que por lo general son factores reconocidos como un remanente del “éxito” vienen con un precio, sin embargo, a menos que los individuos, las familias, las ciudades y cualquier entidad que represente la “autoridad” vean esta tendencia por lo que es y hagan algo al respeto para desacelerar la fuga, las cosas solo empeorarán.

Tal y como pasa con los veteranos de guerra con lesiones visibles o imperceptibles, algunos de nosotros que hemos pasado por las peores experiencias del mundo, utilizamos el poder de la naturaleza como una de las terapias más restauradoras – la cual es mucho mejor que los medicamentos y, en algunos casos, más eficaz que la ayuda profesional.

Una asociación sin fines de lucro con sede en Idaho llamada Higher Ground4 ofrece a los veteranos que sufren trastorno de estrés postraumático (TEPT) la posibilidad de experimentar la “aventura terapéutica”, la cual postula que los elementos sensoriales de la naturaleza pueden reducir el trauma.

Sin embargo, las explicaciones científicas son confusas. Williams citó a Stacy Bare, una de los coordinadores de Higher Ground:

“Creo que todos creemos en el poder y el misterio de la vida al aire libre, sin embargo, para la ciencia estas son cuestiones difíciles de cuantificar. ¿Es difícil hacer un estudio de control doble ciego en la naturaleza? Demasiado. No creo que tengamos que alcanzar tal estándar, sin embargo, debemos tener un enfoque más sistemático de cómo evaluamos los efectos de estar al aire libre.”5

¿Cómo la Naturaleza Puede Arreglar lo Que Está Dañado?
En lugar de hablar sobre las desventajas de la vida moderna en la psique humana, basta decir que, a nivel mundial, la desconexión entre la vida moderna y el aire libre no ha pasado inadvertida. En algunas áreas, investigadores, naturalistas y planificadores urbanos están solucionando dichas deficiencias de maneras novedosas, Williams señaló algunos ejemplos:

• En Escocia, se han estudiado a las personas pobres de los barrios marginales de Glasgow respecto al daño que sufren como resultado de su desconexión con la naturaleza.

• En Japón, se ha diseñado una práctica terapéutica llamada “baño de bosque” para reducir el estrés, aumentar la inmunidad e incluso ayudar a controlar la diabetes.6

Un estudio explica cómo el ver o ser uno con las plantas, flores, espacios verdes urbanos y materiales de madera natural ayuda a que las personas se relajen, desacelera el ritmo cardíaco y disminuye la presión arterial.7

Incluso en los Estados Unidos han surgido centros dedicados a los baños de bosque, en áreas como San Francisco, donde los miembros se reúnen para caminar lentamente a través de los bosques y disfrutar en plenitud del mundo natural.8

• En Finlandia, se ha demostrado que los parques diseñados para despertar la conexión de los visitantes con el mundo natural mediante antiguos entornos boscosos ayudan a provocar encuentros intensos llamados metsänpeitto, que significa “cubierto por el bosque”.

• En Singapur, donde se tiene la tercera densidad de población más grande del mundo, los planificadores urbanos están renovando el país con el fin de crear una infraestructura ecológica con muros verdes y jardines verticales, algunos de los cuales producen alimentos.

• En Suecia, se ha habilitado un jardín terapéutico único en su tipo dentro de un invernadero de cristal apto para todo tipo de clima, el cual ofrece “rehabilitación basada en la naturaleza” para aquellos pacientes discapacitados por el estrés laboral. El programa de este tipo de rehabilitación influye en el resultado que se obtiene tras un año de haber regresado al trabajo.9

Incluso existen compuestos volátiles llamados fitoncidios los cuales son liberados por los árboles10 y, según la Dra. Eva Selhub, catedrática de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard y profesora clínica asociada del Hospital General de Massachusetts,11 han demostrado ser capaces de reducir las hormonas del estrés y la ansiedad, a su vez, mejoran la presión arterial y la inmunidad.

El Poder Curativo de los Jardines, Incluso Dentro de los Hospitales
Interiorizar la naturaleza es terapéutico en formas inexplicables. La revista de divulgación científica, Scientific American cita un estudio realizado en 1984 por el psicólogo ambientalista Roger Ulrich,12 quien fue el primero en utilizar mediciones científicas para demostrar cuán poderoso podía ser algo tan aparentemente inocuo, como el jardín de un hospital, con el fin de acelerar el tiempo de curación de los pacientes, sin importar su enfermedad:

“En un hospital a las afueras de Pensilvania, Ulrich y su equipo revisaron el historial clínico de aquellos pacientes que se recuperaban tras someterse a una cirugía de vesícula biliar.

En igualdad de condiciones, los pacientes con ventanas que miraban a árboles frondosos se aliviaban, en promedio, un día más rápido, necesitaban significativamente menos analgésicos y tuvieron menos complicaciones posquirúrgicas en comparación con los pacientes que vieron una pared de ladrillo.”13

Aunque antes del estudio la mayoría de los médicos pesaban que los “confusos laberintos” eran ruidosos, malolientes y notablemente angustiantes como una realidad desafortunada e inalterable en la mayoría de los hospitales, la investigación de Ulrich fue considerada revolucionaria. Desde entonces, se ha demostrado que ver árboles, flores y agua por unos cuantos minutos puede hacer que los pacientes mejoren fisiológicamente.

De hecho, se ha demostrado que las vistas al jardín y las alcobas situadas estratégicamente en todos los entornos hospitalarios con características similares a los jardines reducen la ira, la ansiedad y el dolor, además, ayudan a que los pacientes, visitantes y empleados del hospital se relajen.

Se observó que las personas experimentaban mejoras en la presión arterial, tensión muscular, corazón y actividad eléctrica del cerebro. Además, de acuerdo con Scientific American,14 las investigaciones demuestran que incorporar un diseño que contemple a los pacientes del hospital requiere una serie de factores que ayuden a trasladar la “curación” a entornos de jardín, a continuación, se explican los mismos:

Conservar los espacios verdes, asegurando que los paisajes estratificados, incluyan árboles de sombra, flores y arbustos a diferentes alturas y que ocupen el 70 % del espacio mientras que el otro 30 % sea destinado para caminos y explanadas de concreto.
Ser realista, ya que “las esculturas abstractas no tranquilizan a las personas que están enfermas o preocupadas”.
Acceder a ellos de manera fácil, con puertas fáciles de abrir y ubicados cerca de los pacientes.
Involucrar diversos sentidos humanos con el fin de que los pacientes puedan ver, tocar, oler y escuchar los elementos del jardín, pero desde el fondo y sin que sean demasiado abrumadores.
Contar con caminos sin obstrucciones que permitan tanto el desplazamiento de las sillas de ruedas como el de las personas con porta suero intravenoso, la separación máxima del pavimento deberá ser de un octavo de pulgada con el fin de evitar tropezarse.
La Ciencia Del Grounding: Conectarse Con la Tierra
Cuando su piel entra en contacto con la Tierra, como cuando camina descalzo a través de exuberantes praderas o en una playa con arena, la experiencia supera la mera sensación de relajación y bienestar. El grounding representa un estudio científico sobre la forma en la que su cuerpo está conectado para ser un ente eléctrico.

Las investigaciones se están realizando en los lugares más sorprendentes y esto indica que todavía queda mucho por descubrir respecto al “earthing” y el “grounding”. La Tierra posee una carga negativa rica en electrones, por lo que proporciona una poderosa y abundante fuente de electrones antioxidantes que eliminan de manera efectiva los radicales libres.

Cuando los pies descalzos entran en contacto con el suelo, absorbe grandes cantidades de electrones negativos a través de las plantas, que son suficientes para equiparar el potencial eléctrico con carga negativa del cuerpo con el de la Tierra.

De esta manera, su contacto con la naturaleza va más allá de lo emocional o espiritual, aunque puede abarcar ambos aspectos; entrar en contacto físico con la Tierra – la esencia de la naturaleza – también tiene efectos fisiológicos. Hace que la sanación sea cuantificable.

Cómo Implementar el ‘Earthing’ Para Obtener Sus Beneficios
James Oschman, un experto en el campo de la medicina energética, con una licenciatura en biofísica y doctorado en biología por parte de la Universidad de Pittsburgh en Pensilvania, señaló que la técnica de grounding es particularmente beneficiosa para combatir la inflamación, que es la causa subyacente de casi todas las enfermedades y trastornos.

Oschman y sus colegas explicaron las diversas maneras en las que el grounding proporciona espectaculares beneficios, algunos ejemplos son:

Mejora el sueño
Acelera la cicatrización
Reduce del estrés
Disminuye el dolor
Reduce la viscosidad de la sangre
Tal vez por su horario le es imposible irse 3 semanas de vacaciones a las Bahamas o 1 semana en excursión a las montañas o a las áreas boscosas más cercanas, sin embargo, si le importa su salud y la de su familia, debería permitir que la naturaleza forme parte de su estilo de vida.

Una hora después del trabajo, media hora durante el almuerzo, algún día libre o durante los fines de semana, entre en contacto directo con los árboles, flores, corrientes fluviales y el sonido de los pájaros, esto propiciará mejoras en su psique, actitud y salud general que lo sorprenderán. Además, Selhub recomienda practicar la atención plena cuando se encuentra en la naturaleza e incorporar más naturaleza a su vida de las siguientes maneras:15

“Enamórese de las plantas” y colóquelas en su oficina, casa o en cualquier lugar donde pase mucho tiempo
En la medida de lo posible, encuentre una habitación que tenga vista a la naturaleza y cuando no sea posible, coloque algunas fotos de naturaleza a su alrededor
Considere la posibilidad de asistir a un retiro de meditación donde pase tiempo en la naturaleza, se ha encontrado que esto es “de moderado a ampliamente efectivo en la reducción de la depresión, ansiedad, estrés y en la mejora de la calidad de vida de los participantes”16
Combine su rutina de ejercicios con la naturaleza al realizarla al aire libre; por ejemplo, hacer ejercicio en el bosque disminuye la fatiga, aumenta los pensamientos positivos y los sentimientos revitalizantes en comparación con hacer ejercicio en una caminadora17
Conéctese con la naturaleza a través de su alimentación. “Lleve la naturaleza dentro su cuerpo, sobre todo si no puede salir al aire libre con regularidad. Consuma alimentos que estén disponibles en la naturaleza de esta tierra … Mejor aún, plante sus propios vegetales si le es posible, de esta manera obtendrá los beneficios de comer sano, pasar tiempo en la naturaleza y hacer ejercicio.”18
Asimismo, puede escribir un diario para llevar un registro de cómo se siente al empezar y hacer un esfuerzo común para entrar en contacto con la naturaleza. Es posible que observe mejoras que van más allá de lo físico e influyen positivamente en su ambiente de trabajo, sus relaciones y, sobre todo, su paz interior.

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