El desafío de proteger a los consumidores de los productos poco seguros

Los marcos sobre seguridad de los productos están mucho más desarrollados en algunos países que en otros, y todos tienen sus propias dificultades. A esto se suma, sin embargo, el hecho de que todos enfrentan los desafíos impuestos por los recientes avances tecnológicos que han trasformado la forma en que se diseñan, producen y comercializan los productos de consumo, lo que dispara la seguridad de los productos de vuelta en la agenda
de protección de los consumidores. El desarrollo de las cadenas internacionales de suministro y del comercio electrónico han abierto un nuevo mercado global para los productos de consumo, creando desafíos sin precedentes para los sistemas reglamentarios y de vigilancia del mercado, que en un principio estaban con gurados para desenvolverse en los niveles nacionales o regionales.
Los avances tecnológicos han producido el ingreso de nuevos productos al mercado, y han llevado a cambios fundamentales en los productos ya existentes, tales como los juguetes y electrodomésticos con conexión a Internet. Si bien estos avances tecnológicos aportan ventajas para los consumidores, también han generado nuevos riesgos al exponer las vulnerabilidades de los actuales marcos de protección de los consumidores, las que deben abordarse. Nuestra investigación identi ca los desafíos y mejoras prioritarias que son comunes en tres áreas fundamentales.

En primer lugar, con el n de reducir al mínimo lo perjuicios para los consumidores, es necesario mejorar la seguridad de los productos antes de que estos lleguen al mercado. La mayor parte de los encuestados dijo contar con legislaciones que tratan la seguridad de los productos en sus países, si bien hubo un acuerdo generalizado en cuanto a que estas necesitan fortalecerse y desarrollarse más. Sus comentarios revelaron enormes variaciones en las de niciones, criterios y ámbitos, y pusieron de relieve la necesidad de que se impongan normas y orientaciones más claras a la forma de desarrollar productos seguros.

Es necesario actualizar el marco legislativo, si procede, a n de llenar esos vacíos y garantizar la protección de los consumidores ante los nuevos riesgos que plantean las actuales tecnologías digitales.

En segundo lugar, es necesario que existan sistemas más e caces para la identi cación de los productos poco seguros que salen al mercado y que suponen riesgos potenciales para los consumidores. La vigilancia del mercado se ha di cultado cada vez más debido al aumento de las cadenas de suministro y mercados globales. Si bien la mayoría de los encuestados expresó que sus países contaban con autoridades de vigilancia, el 41 % consideró que su desempeño era de ciente.

Allí donde la vigilancia del mercado no puede abarcar
con realismo el conjunto total del mercado, una e caz recopilación de datos y elaboración de informes resultan claves para identi car con rapidez los productos poco seguros. Sin embargo, un 28 % de los encuestados expresó no contar con un órgano o cial al cual pudieran dirigir sus inquietudes con respecto a los productos
poco seguros en sus países. Allí donde existen dichas entidades, muchos de los sistemas tienen limitaciones tales como la restricción de los productos que tratan o
la entidad a la que pueden plantear sus inquietudes con respecto a los productos poco seguros. La información acerca de los productos peligrosos debería ser recopilada por una única fuente centralizada, a la que todo el público pueda tener acceso, y cualquier persona pueda dirigir sus inquietudes.

En tercer lugar, es necesario introducir mejoras en
la forma en que las autoridades responden ante los productos que se identi can como poco seguros. La información acerca de productos con potencial peligroso debe ponerse a disposición de los consumidores y de las empresas en forma oportuna si se busca reducir el riesgo de que los consumidores resulten perjudicados y garantizar que los productos defectuosos se identi quen con rapidez y se traten en la forma adecuada. Hay una serie de métodos que se utilizan para difundir información acerca de los productos poco seguros, pero apenas la quinta parte de los encuestados dijo tener implementado un sistema de alerta rápida en sus países, algo que muchos consideran la mejor manera de coordinar e intercambiar información. Los encuestados, además, pusieron de relieve la necesidad de que los consumidores cuenten con mejor acceso a mecanismos de reclamo y resolución de disputas, de modo de poder obtener una compensación satisfactoria en caso de problemas. Uno de los mayores problemas identi cados por los encuestados fue el de la aplicación de la ley. En muchos países no son obligatorias las medidas correctivas, y aun cuando en la teoría es posible aplicar sanciones, es muy poco habitual que estas se materialicen en la práctica. Por ejemplo, ordenar el retiro de los productos poco seguros es un requisito obligatorio en menos de la mitad de los países de los encuestados, por lo que no es de sorprender que dos terceras partes dijeran que estos retiros rara vez se producen.

Es necesario que las infracciones a la legislación sobre seguridad de los productos tengan consecuencias concretas, de modo que aquellos que rompen las reglas sepan que tienen probabilidades de ser sancionados.

Una gobernanza rme resulta crucial para la gestión y apoyo de mejoras en todas las etapas, para la adopción de una visión estratégica de los problemas y para la realización de un trabajo coordinado. Un liderazgo e caz puede ayudar a abordar el asunto de la falta de recursos, en particular para las autoridades a cargo de la vigilancia del mercado y de la aplicación de la ley. Esto fue resaltado por muchos de los encuestados como una barrera clave para el funcionamiento adecuado de los marcos de seguridad de los productos. También es importante la creación de una entidad independiente que trabaje, bajo el mandato del gobierno, en la seguridad de los productos y que haga frente al actual marco e intervenga allí donde resulte necesario.

Una mejor cooperación y colaboración entre los gobiernos y los organismos de protección de los consumidores,
a niveles tanto nacionales como internacionales, se destaca como una prioridad fundamental para facilitar el cambio, lograr coherencia, y garantizar la protección de los consumidores en el mercado global.

Fuente: Lea el informe completo, producido con el apoyo de UL, en: www.consumersinternational.org

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