Coronavirus, la importancia de la soberanía alimentaria

Coronavirus, la importancia de la soberanía alimentaria

Coronavirus, la importancia de la soberanía alimentaria

Por Altagracia Paulino

 

Hace un año descubrí que San Juan de la Maguana no es un valle, que es una meseta a 400 metros sobre el nivel del mar; que su microclima hace de ese lugar, ubicado en el mismo centro de la isla, el territorio perfecto para producir todos los alimentos que necesitamos los dominicanos para sobrevivir a cualquier situación producida fuera de la isla, que impida las importaciones, principalmente de alimentos.

El dato lo ofreció el presidente de la Asociación ProDesarrollo de la provincia, don Eladio Arnaud, quien destacó que de las tierras de la zona solo se explota el 10 por ciento y que, si se dedicara a la producción de alimentos, los más de 10 millones de dominicanos tuviéramos garantizada la seguridad y soberanía alimentaria.

Desde muy joven le preguntaba a mi papá ¿qué pasaría si no llegaran barcos ni aviones? Y me sigo preguntando, ¿si desaparece la producción nacional cómo sobreviviríamos? Y estas interrogantes sirvieron para alentar a las personas con quien sostuvimos un conversatorio sobre consumo sustentable, a que debíamos pensar en la producción sostenible para que no nos falten los alimentos y legarles a las generaciones por venir la seguridad alimentaria.

La patética presencia del Coronavirus ha servido para demostrar la vulnerabilidad de la economía mundial, cuyos valores han caído por debajo de todas las predicciones, es una alerta profunda que debe ponernos a pensar en conceptos nuevos que hemos estado manejando como son la resiliencia, la economía local, la economía circular y el consumo responsable.

Las importaciones de China, de Italia y de otros países están sencillamente paralizadas; ya comienza a sentirse el desabastecimiento, y la paralización de los pedidos desde China, que desde hace casi dos meses no llegan al país y a otros confines.

Las alarmas se sienten, como el desabastecimiento de ajo (se estima que China produce el 83 por ciento del ajo que se consume en el mundo, según Diego la Moneda, de NESI Global Fórum), entre una inmensa gama de productos que demanda el mercado global.

El impacto generado por la epidemia no solo se siente en la paranoia que vivimos todos porque todavía no sabemos cuántas personas más van a morir y cuántos más serán afectados. Y es que la salud se convierte en el principal foco de la atención, sin salud todo el indicador se cae porque es un elemento principal para sostener la economía en el mundo.

El covid19, como también se conoce el virus, ha impactado grandemente al sector financiero, al turismo, al sector sanitario y amenaza severamente a los países que dependen mayormente de las importaciones en materia de alimentación.

Aquí cabe la reflexión de que las crisis son oportunidades, ¿para qué nos sirve? Para pensar en serio en la soberanía alimentaria referida a la capacidad de producir nuestros propios alimentos y ser resilientes ante la adversidad de no disponer de productos importados para sobrevivir. A esto le tenemos que agregar la vulnerabilidad del sistema sanitario, no solo local sino global.

 

Aquí cabe la reflexión de que las crisis son oportunidades, ¿para qué nos sirve? Para pensar en serio en la soberanía alimentaria referida a la capacidad de producir nuestros propios alimentos y ser resilientes ante la adversidad de no disponer de productos importados para sobrevivir. A esto le tenemos que agregar la vulnerabilidad del sistema sanitario, no solo local sino global.

Es necesario disponer de reactivos, insumos para la prevención, orientación adecuada y oportuna, impedir el acaparamiento de productos como alcohol, desinfectantes y disponer de medidas alternativas que ayuden en la prevención.

El domingo 15 de marzo, es Día Internacional de los Derechos del Consumidor, importante para reflexionar también sobre la necesidad de apoyar la producción local de alimentos para resistir los efectos de epidemias, del cambio climático y las especulaciones producida por el sistema financiero.Tenemos que dar un giro a nuestro estilo de vida consumista, y hacer un uso racional de lo que necesitamos para vivir.

 

 

Fuente: El Periódico Hoy