AMERICANAH. LA CARA DE NIGERIA QUE NOS ACERCA A LA OTRA MADRE PATRIA: AFRICA

Por: Altagracia Paulino

Americanah es una novela que me regalo la periodista cubana María Elena Alonso el día de mi cumpleaños, la cual leí con avidez y me transporto a un mundo que conocemos de nombre, que está íntimamente ligado a nosotros por los ancestros y que la literatura occidental tan variada no nos permite ver hacia ese enorme continente de negros.
Me dio mucho trabajo aprenderme el nombre de la autora, Chimamanda Ngozi Adichie. La novela trata sobre el amor, la raza y el pelo afro, pero tratado desde un contexto muy especial, los negros en Estados Unidos, en Inglaterra y Nigeria.
La joven escritora emigro a Estados Unidos a los 19 años con una beca de dos años para estudiar comunicación y ciencias políticas en la universidad de Drexel, en Filadelfia, posteriormente continua sus estudios en la Universidad Estatal del Este de Connecticu donde se graduó en el 2001, luego estudio escritura creativa en la Universidad de Johns Hopkins de Baltimore, y un máster de estudios africanos en la Universidad de Yale.
El 2003 publico su primera novela, La Flor Purpura, que fue muy bien recibida por la crítica y por la que recibió el premio Commonwealth Wiriters´ Prize for Best Firt Book. Ha escrito otras novelas, también premiadas.
Americanah, ha recibido el elogio de la crítica y ha sido galardonado con el Chicago Tribune Heartland Prize 2013.
En esta novela nos encontramos con los nombres africanos, al menos de Nigeria, con lugares de ese país y sobre todo con la Nigeria de mediados de los 90 tan parecida a nuestro país hoy día, incluyendo los apagones, la humedad, el calor, el transito difícil, la corrupción, el irrespeto a las leyes entre otras cosas parecidas.
Lagos, la Capital, nada que envidiar a nuestro Santo Domingo, es un retrato de lo que somos y tal vez encontremos una explicación hereditaria-genética del comportamiento nuestro en las calles de nuestras ciudades-
La protagonista, Ifemelu, es una estudiante nigeriana, de facciones exuberantes que logra ser amada por un influyente hombre blanco que le da mucho apoyo y la lleva a conocer el mundo, pero al que ella deja porque se enamoro de otro.
Luego conoce a un profesor universitario, negro él, que trabajo para las elecciones de Obama, con quien estuvo una gran relación amorosa y también de camaradería porque ambos se involucraron en el proceso electoral hasta ver coronado el triunfo del primer presidente de color de los Estados Unidos, un sueño para los que luchan por los derechos civiles y para el resto del mundo.
Cuando ella le informa a sus padres que se va a vivir con su novio afroamericano, sus padres se alarman porque “cómo es posible que te hayas enamorado de un descendiente de esclavos”.
Ifemelu decide volver a Nigeria después de haber concluido sus estudios, cosa que ningún nigeriano residente en Estados Unidos y en la misma Nigeria entendió, porque de un país como el de ella y- agrego yo- como el nuestro, el o la que tiene la oportunidad de quedarse en un país desarrollado con todas las oportunidades, es difícil que vuelva hacia atrás.
Antes de marcharse a Nigeria fue a un salón a hacerse trenzas, las empleadas, todas de Nigeria, no entendían que ella volviera a su país de origen.
Americanah, es el termino burlón con que los nigerianos se refieren a los que vuelven de Estados Unidos, es el título de una novela que hay que leer para entender el tema racial en Norteamérica y el mundo.
Ifemelu, volvió Nigeria a recuperar su novio de la universidad, quien se había convertido en un prospero empresario de la construcción, estaba casado, pero como era de esperarse se reencontraron y reanudaron su amor para siempre.

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