Adicción a las compras

Adicción a las compras

¿Qué es el síndrome de la compra compulsiva?

Denominado también como oniomanía o shoppingmanía, el síndrome de compra compulsiva es un tipo específico de alteración del comportamiento, semejante a la adición; por el cual una persona es incapaz de controlar sus tendencias e impulsos que le llevan a comprar. Esta adquisición puede estar fijada en un determinado objeto, bien o servicio, de forma que se tenga una tendencia irrefrenable a adquirir toda clase de zapatos o bolsos, por poner un ejemplo; o puede estar asociada al hecho de comprar por comprar, sea el producto que sea.

La personas más expuestas a esta adicción a las compras son los vulnerables jóvenes, que se encuentran en una etapa de formación, y donde cobra especial importancia la aceptación social y la pertenencia al grupo, siendo sus iguales su referente sobre lo que es adecuado y lo que no. Precisamente a esta edad, y en particular en las mujeres, es donde se encuentran la mayoría de los casos de compra compulsiva; y en especial, en aquellas que tienen mayores posibilidades económicas.

El prototipo de persona que empieza a sufrir la adicción por las compras compulsivas sería una joven de familia con posición económica media alta o alta, que no tiene que dar cuentas sobre lo que gasta, que suele realizar sus compras con amigas de una posición similar, y que le gusta “ir a la moda”, encaprichándose de lo último que sale al mercado. Así que si ves que tu hija empieza a gastar más de la cuenta, cogiendo a veces dinero a escondidas, y que lo tira en caprichos, tienes que plantearte que puede tener un problema de compra compulsiva.

También puede darse un poco más adelante, por ejemplo si observas que alguna amiga de una edad cercana a los cuarenta suele comprarse todo lo que aparece de su artista o famoso favorito, y además trata de ir a la moda, adquiriendo casi a diario nuevas prendas, que ni siquiera le da tiempo a disfrutar, ya que al día siguiente tiene otro modelo diferente, puede que debamos sospechar que sufra esta patología de compra compulsiva; pues, aunque se inicie en una edad temprana, si no se llega a tratar puede durar toda la vida.

 

Síntomas de la adicción a las compras

La adicción a las compras no se distingue externamente en nada de la compra normal que realizamos cualquiera de nosotros; por eso, para poder identificar si nos afecta, debemos saber que la diferencia fundamental está en el interior, donde la persona afectada va a mostrar las siguientes manifestaciones o síntomas del síndrome de compra compulsiva:

  • Niveles elevados de ansiedad en centros comerciales y otros lugares de compras.
  • Intrusión de pensamientos que incitan a la persona a comprar.
  • Aparición de deseos de resistirse, con imposibilidad de contener su impulso de realizar compras.
  • Una vez realizada la compra, liberación de la tensión y satisfacción.
  • Pasados unos momentos surgen sentimientos de culpa y remordimiento.

Estos impulsos se presentan en el adicto a las compras unas tres o cuatro veces por semana, aunque depende mucho de la disponibilidad de la tentación, y del estado de ánimo de la persona, ya que están muy relacionados con él, dándose sobre todo cuando se encuentra enfadada o frustrada, para levantarse el ánimo e incluso en estados de felicidad, como forma de celebrarlo.

Tratamiento de la adicción a las compras

Lo primero que tiene que hacer la persona que padece una tendencia de compra compulsiva, es precisamente reconocer su dependencia, y las consecuencias que ésta tiene en su vida, como en la de los que la rodean. Este paso, que pudiera parecer fácil, es uno de los más difíciles de lograr, ya que la persona buscará cientos de excusas para no asumir su responsabilidad, minimizando el problema, justificándose diciendo que “hay quien compra más que yo”, o que “es sólo un bache temporal”.

Al igual que en otras dependencias, el tratamiento de la adicción a las compras tendrá de incluir una combinación de técnicas que traten de dar respuesta a la situación de ansiedad y los pensamientos intrusivos generados ante la tentación de comprar, como son:

  • Técnicas de relajación y respiración, orientadas a aumentar la sensación de control sobre uno mismo, en situaciones de tentación; así como para controlar la frustración que provoca que no se adquiera el producto objeto de deseo.
  • Terapias cognitivas, que buscan la identificación de aquellos pensamientos intrusivos que agravan la situación de tensión que se origina delante de un objeto o bien que supone una tentación. Para lo cual será útil llevar un cuaderno encima, en el que se escribirá cuando nos sintamos tentados al pasar por delante de un escaparate o de un centro comercial, apuntando las veces que hemos comprado, así como la cantidad gastada. Todo ello se empleará como línea base sobre la que trabajar para reducirlo hasta niveles normales, en que compremos lo que necesitemos, y de vez en cuando nos podamos dar un capricho si así lo queremos.
  • Técnicas de modificación de conducta, que tratan de reducir las conductas inadecuadas de compra, así como reforzar aquellas orientadas al ahorro y a la selección de productos según su utilidad. Por ejemplo dándole al adicto una cantidad de dinero máxima al día para gastar, y evitando el acceso a cualquier otro dinero, incluidas las tarjetas del banco.

Consejos para prevenir la adicción a las compras

Si te preocupa que puedas sufrir una adicción a las compras, aquí tienes algunos consejos para prevenirlo. Las recomendaciones para no caer en la tentación, en este caso y otras circunstancias en las que exista una adicción conductual en donde la persona “pierde el control” dejándose llevar por sus impulsos, son:

  • Evitar ir por los lugares que estén relacionados con la adicción a las compras, es decir, grandes superficies y establecimientos comerciales que vendan los productos innecesarios que suele comprar más habitualmente.
  • Tratar de no ir solos a dichos lugares cuando por algún motivo se ha de entrar, de forma que la persona con quien se vaya tenga el encargo de avisar de nuestra debilidad cuando nos aproximemos a los objetos deseados.
  • Evitar ir acompañado de esas personas con las que solemos quedar para ir a comprar, ya que ellas agravarán aún más la situación, pues se convierten en incitadoras y cómplices de la tendencia impulsiva por comprar que tenemos, haciendo que sea más difícil controlarse.
  • Establecer unos límites de gasto en función de las posibilidades económicas de cada momento, para no superarlas.
  • Llevar un control exhaustivo de lo que se gasta cada mes, para comprobar que no “se dispara” en ningún momento.
  • No llevar tarjetas de crédito o de débito, ni billetes grandes, para evitar tener la tentación de gastarlos “porque se puede”.
  • Rechazar las líneas de crédito personales y las promociones de fidelización de clientes que ofrecen algunos establecimientos comerciales, para evitar así que te remitan publicidad sobre los productos que más te gustan y con ello que tengas tendencia a ir a comprarlo.
  • Evitar las compras online, ya que la persona está a solas frente a la pantalla, le da cierta sensación de anonimato, y llega a pensar que con aquella compra “no hace mal a nadie”.

 

 

Fuente: WebConsultas