La economía circular: una visión inteligente del futuro y un desafío para el país

La economía circular: una visión inteligente del futuro y un desafío para el país

¿Qué es la economía circular? Es un concepto económico que a su vez crea un modelo nuevo de la economía basado en la sostenibilidad mediante el uso de toda la producción conocida para volverlo a integrar al mercado ya sea como un producto nuevo o distinto al uso que tuvo en sus orígenes.

El término de economía circular es cada vez más usado en la actualidad, aunque tuvo su origen a mediado de los años 70 cuando el suizo Walter R. Stahel, adoptó el concepto de “consumo de servicios y no de productos”. Proponía entonces que en vez de que cada miembro de una comunidad utilizara una lavadora de dudosa calidad era preferible una de materiales sólidos que ofreciera un buen servicio a esa comunidad.

El crecimiento de la población, gran cúmulo de desechos sólidos, el calentamiento global y todas las atribuciones que han sido vinculadas al cambio climático, han dado vigencia a la propuesta original de Stahel, de producir más con menos recursos ambientales.

La estrategia de la economía circular tiene como propósito también, alargar la vida de los productos, la creación de puestos de trabajo y la reducción de emisiones de gases de efectos invernadero.

Desde el 2010, Stahel trabaja con la Fundación Ellen MacArthur, quienes han logrado alianzas estratégicas con grandes empresas como Danone, Google, H&M, Nike y Phillip, para desarrollar iniciativas reales de negocio. Entre sus metas figura la educación formal e informal, como plataforma de conocimiento para acelerar la transición.

El avance de la economía circular requiere de un marco regulatorio potente el cual se gesta ya desde la vieja Europa, que vio nacer la revolución industrial y se reinventa con la promoción de la producción a partir de todo lo reciclable.

La (ONU, OCDE, IPCC) han reconocido que “la civilización se enfrenta a una tormenta de problemas encabezados por la superpoblación, el sobreconsumo del Norte a costa del empobrecimiento del Sur y el uso indebido de las nuevas tecnologías y la pérdida de biodiversidad entre muchos otros.”

La economía física, como la hemos conocido hasta hoy, es definida como economía de riesgos, por lo que, desde hace dos años, en el 2016, la Unión Europea adoptó un paquete de medidas respecto a la economía circular, que comenzó con una plataforma de apoyo financiero con el Banco Europeo de Inversiones (BEI)

El propósito es que inversores e innovadores puedan orientar a los Estados miembros sobre la transformación de residuos en energía y la propuesta de mejoras legislativas para regular las sustancias peligrosas en los residuos eléctricos y electrónicos.

En España, el grupo de Reflexión sobre Economía Circular e Innovación de Gestión de Residuos del Foro de Ciudades de Madrid, que agrupa a 25 organizaciones, incluyendo al ayuntamiento de Madrid, ha aportado nuevas luces para el camino a seguir. El foro enfatiza en la educación y el reciclaje como pasos seguros hacia la economía circular.

Para incursionar en la Economía Circular, se requiere de un cambio importante que deberá comenzar en los hogares y terminar con inversionistas que crean en que es posible una nueva forma de producción sin basura.

El hecho de que todavía haya 241 empresas lanzando sus desechos a los ríos Ozama e Isabela en la capital, que 54 cañadas que llevan basura de los barrios a esos ríos y los ríos al mar y que no haya consecuencias, es un pobre aporte a la lucha que lleva a cabo la comunidad internacional al respecto. ( Continuaremos la próxima semana)

Por Altagracia Paulino

Fuente: Periódico Hoy