La información honesta en la etiqueta de los alimentos es un derecho humano y del consumidor

La información honesta en la etiqueta de los alimentos es un derecho humano y del consumidor

Definido los derechos del consumidor como un derecho humano, toda la información contenida en las etiquetas de los productos alimenticios debe ser honesta para que el ciudadano pueda ejercer con libertad el derecho a elegir y a ejercer otros derechos, como el de la salud y la alimentación saludable.

El modelo de etiquetas que defendían los consumidores hace 20 años ha cambiado con nuevas propuestas del Codex Alimentarius y la FDA, que han incluido nuevos caracteres en la etiqueta a fin de que el consumidor esté informado de manera suficiente y eficaz.

La información nutricional en las etiquetas ha variado hasta en la forma, por lo que tenemos la etiqueta octagonal, adoptada por la administración de Chile y de Perú, donde en cada lado debe precisar si es alto en sodio, azúcar, grasas saturadas, grasas trans entre otras informaciones avaladas por el Ministerio de Salud y la legislación de defensa al consumidor de esos países.

Las etiquetas deben decir exactamente los gramos de los aditivos señalados y de encontrarse que no es así, el fabricante deberá responder ante los tribunales.

El etiquetado octagonal permite más información porque cuenta de 8 lados con informaciones suficientes, claras y precisas, que enfatizan los contenidos de azúcar, los gramos que contienen para que el consumidor sume y reste ya que, según la OMS, el consumo diario de azúcar no debe pasar de las 200 calorías.

El nuevo etiquetado se corresponde con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), que han advertido de los riesgos del consumo de azúcar, sal grasas y grasas-trans como ingredientes para acunar las llamadas enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, obesidad, problemas cardíacos, entre otras.
En lo referente al azúcar, algunas etiquetas se refieren a “azúcares totales” y según la Alianza por la Salud Alimentaria de México, la información así suministrada genera confusión y advierte que la OMS indica que muchos de los azúcares consumidos están ocultos en las comidas procesadas.

En México la obesidad es un grave problema de salud pública, el gobierno invierte en campañas para educar a la población, ya que un 14 por ciento de los adultos padece de diabetes y cerca del 70 por ciento es obesa.
Mientras Perú y Chile decidieron sobre la nueva forma del etiquetado, en México se libra una batalla legal en los tribunales, porque las empresas que se habían comprometido de manera voluntaria con regular la información en las etiquetas no lo hicieron, por lo que las mismas fueron demandadas y la Suprema Corte de Justicia deberá fallar sobre un amparo interpuesto por organizaciones de la sociedad civil y el Poder del Consumidor.
Una regla que no ha cambiado en la etiqueta es el idioma. Según la OCDE, la información de la etiqueta debe ser clara en el idioma o dialecto que se hable para que el ciudadano la pueda entender.

En nuestro país tenemos más de 10 años tratando el tema del etiquetado, la norma y la ley de que la información debe llegar en español no se cumple y habrá que hacer mucha abogacía e incidencia para que la información sea honesta, clara y verificable.

Las enfermedades crónicas están estrechamente vinculadas a la alimentación, y si bien se les atribuye la obesidad a las grasas, muchas personas en el mundo las han eliminado de sus dietas y siguen mal porque el azúcar y la sal están en todas partes. Con lo del etiquetado cabe la pregunta de moda: “¿Aquí pa‘cuándo?”

Por Altagracia Paulino
Fuente Periódico Hoy viernes 24 de agosto 2018

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