Compartimos la entrega de este viernes de Altagracia Paulino por el periódico Hoy: “Los inmortales no envejecen, nacieron para dejar huellas y vivir en la eternidad”

 

Publicado por el periódico Hoy, este viernes 8 de Junio.

 

(En el cumpleaños de Francis Caamaño)
El 11 de junio del año 1932 nació un niño que a los 32 años se volvió el hombre que marcaría la historia dominicana en un antes y un después; como los grandes que a esa edad deciden realizar los sueños que acunaron desde el momento en que entendieron la razón de su paso por la vida, el compromiso y la determinación de vivir con dignidad y decoro junto a sus semejantes.
Los que eran jóvenes en el año 1965 salieron a reclamar los derechos a vivir bajo las normas de un régimen constitucional en un pueblo al que se le había negado ese derecho, mediante el oprobio de un golpe de Estado que como una nube gris eclipsó el resplandor del nacimiento de la democracia.
Había que tener grandes convicciones para liderar una revuelta que se convirtió en una revolución y luego en guerra patria. ¿Qué pensaría ese joven de 32 años cuando tomó el mando el 24 de abril? ¿Que se casaría con la gloria? ¿Que lo dejarían vivir su luna de miel con ella? Habría que estar muy cerca para saber qué hizo Francis Caamaño en esos días.
Ese joven se convirtió en Presidente de la República desde el 4 de mayo hasta el 3 de septiembre del año 1965.
Sus primos hermanos Fellita y Cuqui Caamaño, hablando de manera coloquial en un encuentro fortuito el pasado martes, revelaron cosas que pasaron en la casa de sus abuelos comunes en la calle Arzobispo Portes esquina El Número, en Ciudad Nueva, antes de que el Congreso proclamara al Coronel como Presidente.
Cuentan que mientras se bañaba, llegó una comisión integrada por el Nuncio Emanuele Clarizio y el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Antonio Mora, quienes debieron esperar a que el Coronel terminara de bañarse. Los mandó a entrar a una reunión que improvisaron, la cual tuvo como resultado que Caamaño los botara de mala manera de la casa de sus abuelos.
Estaba muy molesto, indignado,-dicen sus primos- porque los personajes fueron a hacerle una propuesta indecente: “le ofrecieron siete millones de dólares para que dejara la guerra”.
Augusto Caamaño Medina era el abuelo de los Caamaño. Francis se vestía con la ropa del abuelo ya que desde que estalló la Revolución asumió la vivienda de ellos como la casa donde permaneció los primeros días de la revuelta.
Cuentan que Héctor Aristy, su ministro, era consejero; Caamaño lo escuchaba mucho porque era el que sabía de política. Él era el militar.
Contando anécdotas como estas y otras de la vida familiar, que incluye las comidas favoritas del coronel, recordarán este lunes 11 el cumpleaños del que se casó con la gloria. Dicen que los 86 años que cumpliría no han pasado, porque el coronel vigoroso, patriota que enfrentó a las tropas invasoras desde la Trinchera del Honor, como le bautizó el cineasta René Fortunato, se quedó joven en sus recuerdos.
Desde las 4:00 de la tarde hasta las 8:00 de la noche, los familiares, amigos y todos los que quieran asistir, están invitados al Parque Iberoamericano, antiguo zoológico, Quisqueya Park o Parque de las Luces, depende de a que generación pertenezca para ubicar el lugar.

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