Los sabores dominicanos: una apuesta de la cocina originaria como valor para el turismo sustentable

Por: Altagracia Paulino

 

Como la alimentación es obligatoria para mantenernos en pie, los turistas y visitantes extranjeros, además de conocer nuevos horizontes, procuran alimentos sanos y seguros, pero además les gusta conocer la cultura gastronómica de los lugares donde visitan, por lo que esta se convierte en el segundo motivo de los viajeros y en algunos casos el principal.

Históricamente la comida francesa se conoce como de marca mundial, por lo que fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Lo mismo paso con la gastronomía mejicana. Francia es como una especie de cocina del mundo, por la variedad, la exquisitez, la presentación, pero sobre todo por los sabores de las distintas regiones que ofrecen los galos.

La comida francesa es una tradición que se inicia a finales del siglo XVIII. La mesa, con un mínimo de seis platos distintos, comenzó a marcarla y los turistas del mundo van a París a saborear los alimentos que se sirven, igual ocurre con los tacos mejicanos.

Con la globalización, la gastronomía ha alcanzado otro nivel. La comida china la conocíamos de manera parcial, porque los inmigrantes chinos llevaron sus hábitos alimenticios a todas partes del mundo y forjaron una marca; lo mismo ocurrió con la comida árabe.

Desde finales del siglo pasado y principio de este, comenzamos a conocer nuevos sabores, como el de la cocina japonesa, que logró colocar el sushi en todas partes así como las distintas formas de comer el pescado y la soja. En Latinoamérica, nos damos el lujo de contar con la segunda cocina más apreciada y valorada del mundo después de la francesa: la comida peruana, que cuenta con 491 platos, tiene como base los sabores originarios de cada una de las regiones que comprenden un ecosistema único, compuesto por la sierra, la amazonia, la costa del norte y del sur que proporciona una riqueza que impresiona. Fue rescatada, puesta en valor y la encontramos en las mesas de las principales capitales del mundo.

Hoy día, la comida peruana es tan valorada como lo es ascender al Machu Pichu, esa maravilla del mundo, a la que la cocina le ha sido añadida como valor y que provoca que todos quieran volver a degustar unas Habas de Lima, un Ají de Gallina, una Causa, o un Ceviche, -plato que al igual que el sushi japonés y el Taco de México, se ha globalizado-.

La cocina peruana no tiene marcha atrás y cada año celebran la Mistura, que es la feria gastronómica más grande de América, a la que asisten miles de comensales y chefs del alta cocina internacional.

En nuestro país, la Fundación Sabores Dominicanos busca justamente el rescate de la comida originaria criolla, a partir de los distintos sabores tradicionales, regionales y de aquellas comunidades que generaron una forma de producir y consumir sus alimentos con los insumos que le proveyó y provee el ecosistema donde están enmarcadas. La fundación Sabores Dominicanos, que preside el investigador y académico Bolívar Troncoso celebrará este viernes y sábado el Cuarto Foro Gastronómico Dominicano, al que asistirá el creador de Mistura, la feria de Perú.

El foro será celebrado en el Alma Máter de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Es una iniciativa que persigue al igual que Perú agregar valor a la principal empresa de la República Dominicana: El Turismo.

 

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