11 mentiras sobre la lactancia materna que no debes prestar atención

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Las 11 grandes mentiras de la lactancia materna que ponen en peligro el éxito de la lactancia con tu bebé.

Poder dar el pecho es cuestión de suerte: Sin duda hay situaciones que no podemos controlar, pero para poder amamantar al bebé y para conseguir la lactancia que deseamos, podemos prepararnos para ello, y el embarazo es el mejor momento. No dejes nada al azar y prepárate para poder alimentar a tu bebé mediante la lactancia materna.
Los bebés tienen que aprender a mamar: Los bebés se preparan en el útero para mamar. De hecho, si te fijas, una vez que son colocados piel con piel con su madre, justo después del parto, saben buscar el pezón y empezar a mamar. Es un instinto natural, y nadie necesita enseñarles. Se guían por el olfato y saben succionar para extraer la leche sin problema.
El pezón tiene que endurecerse: El pezón está preparado para la lactancia. No es necesario endurecer el pezón mediante masajes o cremas en el embarazo, y cuando ya estamos dando el pecho, si tenemos dolor, debemos pedir ayuda lo antes posible.
El calostro no es suficiente para alimentar al bebé: El calostro es la primera vacuna del bebé. Se sirve en pequeñas cantidades ya que en él hay grandes volúmenes de sustancias protectoras, que se van a encargar de “tapizar” todo el tracto digestivo del bebé y evitar así infecciones. No temas alimentar al bebé durante los primeros días con calostro. Aunque te parezca que es poca cantidad, tu bebé estará tomando el alimento suficiente.
Si no le puedes dar el pecho mucho tiempo, mejor no empezar: La leche materna es un regalo para la salud. Si le puedas dar pecho un día, es un regalo; si puedes una semana, es un regalo; si puedes un mes, es un regalo. Cada gota es un regalo. No te obsesiones ni te desanimes: lo mejor es ofrecerle la leche que puedas por el tiempo que puedas.
Existen leches maternas con poca grasa: Muchas mamás piensan que su leche no alimenta al bebé y no engorda a su hijo porque es muy líquida y no tiene suficiente grasa. La grasa es el componente más variable de la leche materna. Si observas poca cantidad de grasa en tu leche extraída no debes preocuparte, tu leche es perfecta para tu hijo.
Si tienes fiebre no puedes dar el pecho: Si estás enferma o tienes una mastitis no hay riesgo alguno en amamantar. La leche no se estropea ni está mala. De hecho si tienes una mastitis, la mejor idea es amamantar de manera frecuente.
No se puede fumar si das el pecho: Nadie debería fumar, el tabaco es un hábito nocivo y es muy importante no fumar durante el embarazo. Si no puedes dejar de fumar durante la lactancia, es preferible seguir amamantando con precauciones como fumar fuera de casa, con ropa diferente y el pelo recogido. Pero no significa que no puedas alimentar a tu bebé mediante la lactancia.
El sacaleches sirve para medir la producción de leche: El sacaleches consigue “sacar” con mucha facilidad la leche que el bebé ha dejado en el pecho, pero no hay mejor sacaleches que un bebé. Por lo que el sacaleches consigue no tiene nada que ver con la cantidad de leche que el bebé puede conseguir.
Existen unas pastillas para cortar la leche: Se suelen recetar unas famosas pastillas para “cortar” la leche, pero en realidad no son efectivas una vez la lactancia ya está en marcha. Si queremos destetar, lo mejor es dejar de estimular el pecho poco a poco.
Al año del bebé, la leche no aporta defensas: La leche materna no pierde defensas, ni deja de alimentar. La leche materna es el único alimento que se adapta y modifica con el crecimiento del bebé. Tenga la edad que tenga, la leche seguirá proporcionando salud al bebé.

Fuente: Guía infantil.com

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