9 actividades para que los mayores ejerciten el cerebro

La mente debe entrenarse a cualquier edad y durante toda la vida, pero en el caso de las personas mayores es fundamental mantenerla activa para evitar el deterioro cognitivo y prevenir o retrasar la aparición de enfermedades como la demencia senil o el alzhéimer. En vacaciones, que no te pueda la pereza, aprovecha que tienes más tiempo, y liberado de los nietos y tus rutinas diarias, aprovecha para poner en forma tu intelecto. Por ello, te proponemos estás  actividades muy apetecibles que puedes hacer durante el verano para ejercitar tu cerebro.

  1. Haz que tu mente viaje

El verano es sinónimo de viajes. Aunque muchos adultos mayores ya están jubilados y disponen de tiempo libre durante todo el año, sus hijos suelen coger las vacaciones cuando el calor aprieta. Para aquellos abuelos que pasen esta época con su familia, es tiempo para disfrutar y divertirse, pero también para poner su cerebro a punto.
Hay que aprovechar para visitar museos –donde, por cierto, hay aire acondicionado–, y a la vuelta cuenta a tus nietos o hijos todos los cuadros y artistas que te han impactado, de los que previamente habrás anotado mentalmente sus nombres. Otra opción es volver a ciudades en las que se estuvo de joven. Recordar cómo eran las calles en esa época y compararlas con su aspecto actual hará trabajar a la memoria, además de despertar bonitos recuerdos quizá olvidados.

2.  Mete un libro en la maleta

Muchos abuelos se convierten en verano en los mejores canguros para sus nietos. Los padres están trabajando y muchas guarderías se toman vacaciones, lo que hace que tengan que pasar todo el día con los más pequeños de la familia. Leer un cuento es una forma estupenda de pasar ese tiempo juntos y, además, la lectura es una de las mejores maneras de mantener el cerebro activo.
Pero este no es un buen hábito que sirva únicamente para mantener entretenidos a los niños. Leer el periódico todas las mañanas o sacar un hueco por las tardes para repasar las novedades editoriales debería ser una costumbre a seguir durante todo el año.

3.   Juega como si fueras un niño

Una partida de dominó después de cenar en la plaza del pueblo con los amigos, jugar a las cartas en una sobremesa tras una saludable comida, o mover las fichas en un tablero de parchís compitiendo con los nietos, son algunas actividades que durante muchos años han entretenido a los más mayores. No sólo es ocio, ya que la mayor parte de los juegos tradicionales ayudan a que el cerebro se mantenga activo durante más años.

4.   Di adiós a la rutina

La rutina no es una buena amiga del cerebro. Para que éste se mantenga en forma necesita retos diarios, no importa si estos son pequeños. Hacer las cosas de manera diferente, con un orden poco habitual, o bajo reglas nuevas, evitará que pongamos el piloto automático y nos obligará a prestar mucha atención a una tarea que se había vuelto rutinaria. El buen tiempo siempre anima a ser más atrevido y, por ejemplo, puedes probar rutas diferentes cuando te desplaces por tu localidad para hacer un recado o pasear.

5.   Acude a festivales de música

Algunos ayuntamientos organizan festivales de música al aire libre durante el verano, muchos de ellos gratuitos o con grandes descuentos para jubilados. No te pierdas ninguno si puedes porque hay muchos estudios que aseguran que escuchar música, sobre todo la clásica, mantiene y mejora las funciones cerebrales a cualquier edad, ya que hace que se estimulen las células del cerebro, lo que potencia la memoria, la concentración, y el desarrollo visual y auditivo.

6.  Aprende idiomas

España es uno de los países que más turistas recibe al año. En 2014 casi 65 millones de personas se animaron a pasar sus vacaciones en este territorio del sur de Europa, y muchas de ellas se decantan por hacerlo en pleno verano. Apuntarse a foros de viaje, clases de intercambio, o hasta compartir el piso con un extranjero, te puede facilitar el aprendizaje de un nuevo idioma y, en el caso de la última opción, completar la pensión u obtener un dinerillo extra para darte algún capricho. No es necesario hacerse bilingüe después de los 65 años, ya que dedicar incluso un pequeño esfuerzo a aprender otra lengua influye positivamente sobre la capacidad cognitiva.

7.  Come bien, nutre tu cerebro

El verano es uno de los mejores momentos para consumir productos beneficioso para el cerebro. Cocinar en casa es una actividad divertida y con un gratificante resultado. No hace falta ser un chef con estrellas Michelin para elaborar platos que conseguirían el aprobado del jurado más duro de Masterchef. Por ejemplo, una sencilla ensalada de tomate, sardinas en lata y buen aceite de oliva, acompañada de unas tostas de pan integral con guacamole y, de postre, un yogur con trozos de plátano y algún fruto seco, es un menú de 10 para el cerebro.
En la dieta veraniega del mayor no pueden faltar los alimentos ricos en fósforo (pescado azul, almendras, productos lácteos…), magnesio (cereales integrales, soja, pipas de girasol…) o potasio (aguacate, plátano, germen de trigo…).

8.   Mantente hidratado y evita el alcohol

Cervezas y sangría son parte del verano para muchas personas. Sin embargo, el alcohol no se lleva nada bien con el cerebro, menos aún a estas edades. Una copita de vino tinto –si el médico no ha dicho lo contrario– es buena para la salud cardiovascular, pero un exceso de alcohol es nocivo para que tanto mente como cuerpo estén en forma.
Por este motivo, este verano tus actividades sociales deben estar llenas de zumos naturales, infusiones, batidos caseros o, simplemente, agua, la mejor opción para refrescarse, mantenerse hidratado, y evitar los kilos de más.

9.  Aprovecha el buen tiempo para hacer ejercicio

La actividad física en la tercera edad no sólo es importante para conservar la salud del cuerpo, sino también la mental. El ejercicio, por ejemplo, ayuda a mantener a raya los niveles de colesterol en sangre, lo que impide que se acumule en las paredes de las arterias y facilita que llegue suficiente sangre al cerebro.
Si tienes la suerte de pasar tus vacaciones en la playa, un buen consejo es dar paseos en la orilla del mar, siempre evitando las horas centrales del día, y usando protector solar o ropa adecuada y gafas de sol para proteger la piel y los ojos, y un gorro o un pañuelo en la cabeza para evitar los golpes de calor.

Un pequeño concurso con la rana a ver quién consigue colar más piedras en su boca hará que el cuerpo esté en movimiento sin que te des cuenta, o una partida de petanca con los amigos será una actividad estupenda y nada exigente. Hasta arreglar las plantas en el jardín o en la terraza, o cultivar un pequeño huerto, exigen un esfuerzo físico a las personas mayores sin que parezca que lo estén llevando a cabo por indicación médica.

 

Fuente: WebConsultas.com

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